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Simone Biles, la mejor gimnasta del mundo, o puede que de la historia, desde este domingo es la primer gimnasta que logra seis títulos de Estados Unidos en la gimnasia moderna.

Desde que irrumpió en 2013 en la escena internacional para proclamarse campeona del mundo, nada se le resiste. 

Ha ganado los Mundiales cuatro veces (se saltó el de 2017 porque se tomó un merecido respiro tras los Juegos Olímpicos), fue la reina indiscutible de Río 2016.

En Kansas, donde se celebraron los Campeonatos de Estados Unidos este domingo, realizó un triple-doble en suelo y un doble-doble de salida en la barra de equilibrios, dos acrobacias que nadie había realizado antes.

El movimiento es sencillo de explicar pero exige una potencia y coordinación enormes al alcance solo de prodigios como Biles.

Biles, que tiene calidad y carisma de sobra y un cuerpo privilegiado que apenas ha sufrido algunas lesiones menores en su carrera deportiva, pone la mirada en los Juegos de Tokio del próximo verano. 

Y lo hace rompiendo barreras en cada competición. 

Como dijo Nastia Liukin, la campeona olímpica en Pekín 2008 y hoy comentarista de televisión, el pasado domingo: “Simone tiene suficientes medallas de oro. Que alguien le ponga ya una corona”.

 

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