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La comunidad mormona del norte de México se debate entre el dolor y el enojo contra el gobierno, tras la masacre de tres mujeres y seis niños pertenecientes a este grupo religioso de origen estadounidense, asentado desde hace más de un siglo en tierras mexicanas.

En Rancho La Mora, Sonora, donde vivían algunas de las víctimas de este ataque de crudeza pocas veces vista en la espiral de violencia ligada al narcotráfico en México, la comunidad se prepara para empezar este jueves los funerales.

Se espera que el adiós a las víctimas se extienda al viernes porque algunos de los cuerpos serán llevados al vecino estado de Chihuahua, donde vive el grueso de la comunidad mormona.

En un incidente que aún no terminan de aclarar las autoridades, sumidas en contradicciones, hombres fuertemente armados atacaron el lunes tres camionetas conducidas por mujeres, cada una acompañada de sus hijos. Ocho menores sobrevivieron, de los cuales cinco resultaron lesionados.

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